miércoles, 26 de marzo de 2025

José Bretón, y la delgada cuerda floja que existe cuando la libertad de expresión lucha contra la moralidad.

Cómo todos sabrán José Bretón alcanzó la popularidad por ser uno de aquellos detestables seres humanos capaces de llevar a cabo un atro crimen, lanzando su odio desmedido sobre sus propios hijos a los cuales lanzó a las llamas de una improvisada pira funeraria en un terreno familiar. Incluso con todas las pruebas en contra el siempre se mantuvo firme en su falsa inocencia, dejando claro que si moralidad quedaba en un más que segundo plano de la ecuación.

Pasan los años y su crimen llega a ser un icono del estudio criminalístico y la más cruda crónica negra española. La sorpresa i guinda de esta amarga tarta yace en la propuesta de publicación de un libro con sus memorias, lugar onírico en donde se derrumba al fin y confiesa lo que ya es más que vox populi.

Lógicamente la sociedad se hecha las manos a la cabeza en muchos casos y los más sensatos diciendo aquello de como es posible tal desfachatez, mientras que los más falsos dicen que es un escrito carente de interés o bien aquellos que lanzan sus proclamas políticas en pro de censurar, coartar o cercenar lo que ellos llaman una libertad de expresión que ahogaría por defender el crimen y potenciar así su acogida.

Las mentes analíticas y dadas al estudio tanto psicológico como sociológico, vemos en este relato no un negocio lucrativo, sino una fuente de la que nutrir el conocimiento de la mente humana en su máximo exponente de baje y crueldad de primera mano, realizando así y desde esta "novela" un anexo más que interesante para la criminología española y el análisis de la sociedad actual, ya sea por el factor respuesta ante la noticia, como la asimilación de estas situaciones morales entre la población, efectuando así uno de los más contundentes balances morales que tan necesarios son en estos tiempos.

Por ejemplo...

?Está la sociedad española preparada para ejercer un análisis criminalístico profundo y culturalmente avanzado?

Tenemos esa preparación, esa cultura del criminólogo? O simplemente pasamos por encima de charcos sin mancharnos más de lo necesario y de esas lluvias estos lodos?

Es la oportunidad para empezar a realizar una verdadera laborar tanto periodística como docente del crimen en España tal y como se hacía en los buenos tiempos, aquellos donde las tertulias eran encabezadas por conocedores, estudiosos, periodistas de investigación y criminólogos de libreta y polvo en bota, más que de una panda de tertulianos de guión, conocedores de todo y vocales de nadie más que de un ego desmedido por querer tener la razón a voz más alta y ante argumento vacío. Es hora de una limpieza de nuestras fuentes de información?

Quién sabe quizás estamos ante unas gran oportunidad.


A/Luisgé Martín 
escritor, Gracias por su labor.

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